La entrada anterior a esta contenía una errata que hacía que no se entendiese el texto. Ya la he corregido.
Hay algo que no encaja en nuestro mundo. ¿Por qué la gente trata mejor a un hijoputa que a un tímido? Propongo como una forma de afrontar este problema una asociación paradójica, a saber, una en la que sus miembros tiendan por su propia naturaleza a no asociarse. Creo que una asociación de tímidos podría generar y aportar ideas muy valiosas y novedosas para una sociedad que está, según palbras de Krishnamurti: "profundamente enferma”., y en la que, mientras siga estando así: “no es signo de buena salud el estar bien adaptado a (ella)”.
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Dada mi timidez nada tengo que contar sobre mi. Ver más entradas
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