¿Creéis que exagero?
¿Creéis que el actual inquilino de la Casa Blanca se va a ir, voluntariamente, en los tres años que le quedan?
¿Creéis que no va a emplear todos los medios que estén a su alcance para agarrarse al poder?
Todos los medios.
No piensa irse.
No es un líder hábil.
No es un estratega.
No sabe gobernar.
Pero, al no tener conciencia:
su voluntad es inquebrantable (Hybris).
Ergo…
Habrá una guerra civil.
No sé dónde ni cuándo,
pero lanzará la bomba.
La única incógnita es si una guerra civil —y un conflicto internacional— le detendrán antes
o si, por el contrario, someterá a su pueblo, y al mundo, a lo que el filósofo Santiago Alba Rico denomina “la pedagogía del millón de muertos”.
La pedagogía del millón de muertos: poner «un millón de muertos sobre la mesa» de forma que toda resistencia y afán emancipador se quiebre, que el precio sea tan insoportable que el sometimiento dure varias generaciones: como ocurrió en la España de Franco, en el Chile de Pinochet o en la Argentina de Videla, lugares en los que los dictadores todavía hoy tienen seguidores.
Esta intempestiva no pretende ver el futuro sino cambiarlo. Poner en marcha la lucha contrarreloj entre la Hybris y la Némesis.