Consideraciones intempestivas V

Si el fascismo del siglo pasado prometía un porvenir nacional —criminal, pero porvenir—, este fascismo neoliberal solo promete administración del derrumbe. Por eso se repliega: del imperio al feudo. Occidente se desmorona pero es una demolición controlada. Los ricos son los primeros en ser evacuados. Las clases medias, los pobres y la democracia son abandonados bajo los escombros. Ya no hay una superpotencia ahora aparecen nuevos señores feudales orientales (Rusia y China) que expanden su presencia e influencia mientras la Gran Puta Babilonia (el capitalismo hollywoodiense) cae.

Porque la hegemonía occidental-atlantista nunca fue sólo militar y económica: fue, sobre todo, hegemonía de relato. Durante décadas, Hollywood funcionó como el gran aparato mitológico del imperio, modulando el imaginario global —a veces con la mano visible del Estado y sus agencias— y fabricando un consenso emocional que legitimaba el dominio estadounidense. Pero ese dispositivo se ha roto. Los jóvenes ya no viven en Hollywood: viven en internet. Y en ese territorio, el relato occidental pierde la batalla cultural. Las teorías de la conspiración —amplificadas por ecosistemas rusos— y la estética algorítmica de TikTok —bajo influencia china— erosionan la narrativa hollywoodiense. El imperio pierde incluso su voz.

Pero sigamos oteando el futuro. ¿En qué punto estamos? Entre tres intempestivos como Huntington, Bell y Fukuyama, parece que encontramos una contradicción insalvable en su proyección del futuro: ¿choque de civilizaciones o fin las ideologías y de la historia? Pero si lo miramos más detenidamente la cosa no es tan simple. En realidad las hipótesis de Huntington y Bell, aunque tensionadas, son perfectamente compatibles y verosímiles: la historia entendida como lucha entre ideologías (Bell), si parece haber llegado a un punto de estancamiento: tanto el comunismo como el socialismo parecen estar de retirada, la guerra cultural muestra haberse decantado del lado del capitalismo autoritario; pero también podemos decir que, hasta cierto punto, tanto Huntington como Bell aciertan: se pasa de un conflicto ideológico (amortizado según Bell) a un conflicto posicional (Huntington): geoestratégico, económico y por recursos dentro del mismo marco ideológico: el capitalismo salvaje.

La proyección de Fukuyama sí parece estar algo más alejada de la realidad actual: no es cierto como sugiere que vayamos hacia un fin de la historia encarnado en la democracia liberal, en la que se respetan los DD.HH. y el derecho internacional. ¡Al contrario! Parece que nos dirigimos hacia una guerra de bloques en un entorno de capitalismo dictatorial. No hay fin de la historia hay, acaso, un regreso a la Edad Media: feudalismo y oscurantismo. Señores feudales disputándose sus respectivas zonas de vasallaje y un anti-intelectualismo triunfante (oscurantismo) con su propio relato demagógico, anticientífico y delirante del mundo. Y es que al fascismo siempre le precede una visión delirante y paranoica del mundo. Es favorecido por ese tipo de relatos.

Por último parece que presenciamos un imposible: sabemos que las potencias nucleares no pueden entrar en conflicto directamente (por eso EEUU, durante el siglo pasado, fomentaba proxy wars en todo el mundo contra la URSS). Sin embargo lo que parece ahora es que nos vemos abocados a un enfrentamiento entre potencias nucleares. ¿Qué está ocurriendo? [Continuará]

Publicado por posposmoderno

Dada mi timidez nada tengo que contar sobre mi.

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