16-12-2025
¿Por qué el futuro es una herida abierta? Porque esperamos lo peor: un futuro distópico, una escatología apocalíptica al modo del cristianismo. Está por venir, como una espada de Damocles, que pende amenazante sobre nosotros, por eso el futuro ya nos hiere y queremos curar esa herida en un presente eterno, eléata; en el que, absorbidos por el trabajo, viendo series y colgados del móvil, nos mantenemos anestesiados en una burbuja protectora. Pero vendrá ese futuro -la rueda del mecanismo ya se ha puesto en marcha y es irrefrenable- en el que la «mala gente que camina y va apestando la tierra», que decía Machado, encarcelará a los decentes, perdonará a los cipayos y a los cobardes y ensalzará a los más vulgares e infames de entre nosotros. El futuro es una herida. Nos duele el futuro. Pero, ¿cómo puede doler lo que aún no ha venido? Porque lo intuimos y, la intuición es, en cierto modo, un recuerdo del futuro.
Cuando le preguntaron cómo comienza el fascismo, Bertrand Russell respondió: “Primero, fascinan a los tontos. Luego, amordazan a los inteligentes”. Todo esto ya lo conocemos, ¿es que no hemos aprendido?, ¿de verdad es inexorable? La mala noticia es que sí, va a suceder, concretamente en nuestro país va a ganar PP-VOX (herederos y defensores de la dictadura franquista). Y ya no hablemos a nivel mundial, no hay más que ver lo que ha ocurrido recientemente en Chile. ¿Por qué va a suceder? Porque el capitalismo occidental, que está perdiendo la guerra comercial con China y los países emergentes, ha decidido hacer lo que cuando está en crisis: apostar por el fascismo. Las élites económicas ya gobernaban el mundo cabildeando por detrás a los supuestos gobiernos democráticos y podían mantener la ilusión de la democracia representativa. Actualmente no les interesa siquiera la apariencia de democracia porque saben que para mantener su poder económico y privilegios tienen que empobrecer y eliminar derechos de las clases populares. Poseen todo el poder mediático (mediafare), judicial (lawfare), policial e incluso han privatizado internet: los algoritmos son sesgados hacia la ultraderecha, censuran los contenidos antifascistas apoyan influencers de la facho-esfera que difunden fake news, apología de la violencia y el machismo, disfrazado todo de libertad de expresión. Ahora mismo no ha lugar para que se fomente en las redes movimientos como las primaveras árabes o el 15-M. Los bulos y delirios «conspiranoicos» que emplean tienen las patas cortas, pero sólo necesitan que duren hasta que alcancen el poder (por eso tienen tanta prisa). Llegarán por las urnas, como Hitler, y ya no volverá a haber urnas.
La buena noticia es que toda Hybris tiene su Némesis [Continuará]