Martes 21-7-2020
¿Quién puede ver la verdad desnuda de la vida?
Sólo un perro sin domesticar, sin miedo a su amo, ni a escarbar entre la mierda y la hipocresía dominante.
Sólo un filósofo cínico. Es decir, siguiendo la etimología, un filósofo que escoge vivir como un perro. Ese es un espíritu libre.
Sólo un salvaje puede llegar a ser verdaderamente civilizado: un buen ciudadano.
Quien se contenta con las costumbres, sin cuestionarlas, ese jamás podrá aportar nada de relevancia. Será además un obstáculo para cualquier progreso hacia lo mejor.
Si tomamos como punto de partida esta acepción de cínico, el cinismo filosófico (no confundir con el cinismo moral), podríamos decir lo siguiente:
El cínico dice las verdades que la mayoría no quiere oír mientras que el hipócrita dice las mentiras que la mayoría quiere creer.