Diario

Jueves 9-7-2020

Un tímido en sus relaciones con grupos de familiares, de compañeros (de clase o trabajo) o de amigos se ve frecuentemente abrumado por su entorno. Para él, como diría Shakespeare, “la vida (…) es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, que no significa nada”. Por tanto, se podría pensar que la mente del tímido, dada su tendencia a verse abrumada, desbordada, no es la más indicada para ocuparse de asuntos como los que aquí pretendemos tratar. Pero para los antiguos griegos el asombro era el comienzo de la filosofía y, por tanto, del conocimiento.

El tímido percibe al grupo en contrapicado, por así decir, fuera del meollo donde se toman las decisiones. Pero precisamente por no estar implicado en el devenir del grupo, dando como da un paso atrás, desde dicha perspectiva, resulta un observador privilegiado. Con poco esfuerzo se da cuenta, dada su especial sensibilidad de la que carece el extrovertido, de que los grupos rara vez se guían por lo más ético y razonable, sino por el equilibrio de poder que domina el grupo.

Publicado por posposmoderno

Dada mi timidez nada tengo que contar sobre mi.

2 comentarios sobre “Diario

  1. «El tímido o los tímidos son aquellos que no son capaces de reacción frente al fuerte, al poderoso». Esta es la definición que la sociedad ha trazado en torno a él. El tímido es el que, según la psicología de los estereotipos, no es el extrovertido, el hablador, el que da confianza a los demás teniendo, o supuestamente, pareciendo tener las cosas claras, con opiniones tajantes y determinantes, no es el que vocea, no es el «energúmeno», de «energeion»: el que está lleno de energía. En cambio, el tímido es el observador silencioso, el paseante solitario, la conciencia dubitativa, el silencio contemplativo, es todo lo más alejado posible de la acción inercial, a la manera imperiosa, del movimiento por el movimiento. Por eso, el tímido siempre ha sido el perseguido, el acusado, el extraño, el «raro» dentro de una sociedad de gestos ampulosos y vacíos. El tímido ha estado de la parte de la ciencia, del conocimiento, de la expresión literaria y artística, de la filosofía, Los otros, los gesticuladores, los vendedores de su propio ideal, han sido siempre los que han llevado «la voz cantante», por eso, el tímido ha tenido que hablar por los que no hablan, por los que no pueden hablar, por aquellos a los que se les niega el uso de su habla.Por los «nadie», por los humillados y los perdedores de todas las guerras, por aquellos que viven sometidos a la dictadura, al dictado de los grandilocuentes grandes hombres de palabras vacías y que solo tienen en cuenta el vender su voz al mejor postor.

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  2. Voy a apropiarme de tu dicotomía observador-energúmeno. ¡Cuantas catástrofes evitables han devenido por seguir ciegamente a un «energético» de cabeza hueca! Dictaduras, guerras (fomentadas desde un liderazco tóxico o patocracia), colapso de edificios, estructuras, accidentes ferroviarios y aéreos (por la impaciencia precipitada y descerebrada en el mejor de los casos, por corrupción y ahorrarse dinero en materiales y empleados en el peor).

    ¿Por qué se le da confianza a los energúmenos y a los observadores se les trata con recelo? Como se canta en el tema «Todo es de Color» de Lole y Manuel:

    De lo que pasa en el mundo
    por Dios que no entiendo na
    El cardo siempre gritando
    y la flor siempre callá

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